La verdad es que me ahogo sin pena,
por lo menos he resistido al engaño:
no participé de la fiesta suave, ni del aire cómplice,
ni de la noche a medias.
Muerdo todavía y aunque poco se puede ya,
mi sonrisa guarda un amor que asustaría a dios.

Susana Thénon (Fragmento de Poema)

viernes, 19 de noviembre de 2010

Luvi Torres, nos encantará nuevamente con su voz...

El fin de semana que viene tendré la alegría de compartir la presencia de Luvi Torres, quien visitará la ciudad como punto de partida de un viaje por Larinoamérica. Luvi es una personita taaaan cálida que además encanta con su voz única y su originalidad. Les comparto un tema interpretado por ella cuando vino a visitar a las Enredaderas a principio de este año.

El domingo 28 de noviembre a las 19.00 en la plaza 25 de mayo de nuestra ciudad en la Radio Abierta que organizamos las Enredaderas, en el marco del Día Internacional de Lucha en contra de toda forma de violencia hacia las mujeres, Luvi estará presentando su nuevo trabajo.



jueves, 18 de noviembre de 2010

aquí yace una mala mujer

Este es un poema que escribí hace un tiempo. De aquí sale el nombre de este espacio virtual para mis delirios reales. Y además le da título a un poemario que alguna vez verá la luz completo... si las brujas se ponen (nos ponemos) de acuerdo. ¡Salud!

/aquí yace una mala mujer
epitafio de mí

aquí yace una mala mujer

tan mala
que podía (y lo hizo)

enfrentarte al espejo del baño del motel
mientras te metías el dedo en la nariz al levantarte

mostrarte
tu propia muerte.
db.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Un poema de Susana Thénon. Para escuchar.

Comparto un hermoso poema sin título de la Thénon, que grabé hace poco pero que descubrí hace algún tiempo ya. Iré cargando periódicamente algunos audios de poetas que me inspiran.

Susana Thénon


algunos poemas más y algunas fotos suyas...

Susana Thénon por las animadas por conjuros

lunes, 15 de noviembre de 2010

entre tanto cuidado.



entre tanto cuidado
cuido dejarme levantar el vestido
para que desistas imaginar
todo lo húmedo oscuro que hay en mí



db.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Opinión.

El lunes 8 de marzo escribí una nota de opinión que salió publicada en el diario Página12 sobre el recorrido que venimos haciendo por el esclarecimiento del crimen de Silvia Suppo. La comparto aquí:




¿Qué hacen por Silvia Suppo?

 Por Dahiana Belfiori*
El domingo 7 de noviembre marchamos exigiendo el esclarecimiento del crimen de Silvia Suppo, ocurrido a comienzos de este año en la ciudad de Rafaela. Silvia fue testigo clave en causas de lesa humanidad que condenaron al ex juez federal Víctor Brusa y a otros represores. Fue asesinada brutalmente en su negocio a pocos días del 24 de marzo. Irregularidades en el accionar policial y la falta de iniciativa para investigar el crimen por parte de la justicia rafaelina, hacen que sigamos pidiendo justicia. Además existen elementos que vinculan a represores de la última dictadura militar, por lo que exigimos que la causa sea elevada a fuero federal.
El lunes 29 de marzo de este año, Rafaela supo que algo había cambiado. Las vendas caían de los ojos, las miradas mostraban el signo de la incredulidad y de la bronca. La ciudad empezaba a ser otra.
Todavía siguen vivas las sensaciones de la primera marcha. Las amigas, amigos, compañeras y compañeros de Marina y Andrés, hijos de Silvia, éramos un puñado de nervios antes de salir a la calle. Habíamos convocado a esa marcha, sin saber muy bien qué iba a pasar. Llevábamos, en las manos temblorosas, los papeles impresos con las adhesiones recibidas y ordenadas vertiginosamente en apenas unas horas. El megáfono dijo: marchemos en silencio. Y la suma de muchos unos hizo que fuéramos todos marchando con la emoción en los gestos y el rostro de Silvia como bandera. Luego de dar una vuelta silenciosa alrededor de la plaza central, la lluvia nos obligaría a apretujarnos bajo la Recova (antiguo almacén de ramos generales de la ciudad, hoy abandonado). Allí dijimos: interminables adhesiones leídas una a una al resguardo de la lluvia impertinente, lluvia que forzó a reconocernos los cuerpos, a darnos calor, a mirarnos de frente. En ese gesto de nombrar en voz bien alta sentí que íbamos encontrando la fuerza para continuar, como si al leerlas recuperáramos a Silvia. Eso sí, en ese momento la voz no se nos quebró. Ahí, pienso, supimos que éramos muchos y muchas sintiendo lo mismo. Supimos que su asesinato nos marcaba un camino, y una responsabilidad. Viernes 2 de abril. La ciudad ya no es la misma.
La primera marcha nos llevó a otras, que recorrieron las calles cada mes que pasaba. Artistas locales, organizaciones sociales y políticas, personas que la conocían y personas que no, se comprometieron en la búsqueda de Verdad y Justicia, algo que no imaginábamos ocurriría en Rafaela, conociendo la difícil experiencia de Silvia y de Corcho, su compañero de vida en ese camino. Las marchas irrumpieron en el escenario cotidiano como símbolo y signo que otorga sentido a la lucha. Decidimos continuar con ellas, decidimos ocupar la calle, que cada vez se nos hacía más propia. Como si del hogar se tratara.
Una nueva marcha, a 7 meses de su asesinato, me hizo sentir la urgencia de contar, de comunicar "desde adentro". Adentro que refiere tanto al grupo que conformamos en la búsqueda del esclarecimiento del crimen, como a ese otro, que suele señalarse con la mano extendida apretada fuertemente sobre el pecho. Sí, el adentro de la subjetividad, el de las emociones.
Reiterando el gesto de estos meses, caminamos al encuentro de otros y otras que ya comenzaban a agitarse y a agitar sus voces y tambores. Desde lejos adivinamos los colores y la alegría que contagia la murga de "la Estación", como le llamamos abreviadamente al Centro Cultural y Social Estación Esperanza, una de las organizaciones sociales que conforma el Espacio Verdad y Justicia por Silvia Suppo y que siempre nos recuerda que la lucha se ejerce también en la alegría. El cine Belgrano es el que fija el punto de encuentro, en pleno centro de la ciudad. Abrazos, emoción, reencuentro con las organizaciones de derechos humanos que todos los meses viajan desde distintos lugares del país, especialmente de la provincia de Santa Fe: H.I.J.O.S Santa Fe, la Casa de los DDHH de Santa Fe, conformada por Madres de Plaza de Mayo, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, representantes de INADI, los abogados de la causa Lucila Puyol, Paula Condrac y Guillermo Munné, entre otros. Emana de los gestos el convencimiento de que el asesinato de Silvia tiene claras connotaciones políticas. Sabemos quién era, por eso estamos en la calle.
Entre tambores, risas, baile, un nutrido grupo de manifestantes, comenzamos a caminar por Avenida Santa Fe a paso lento, saludando a quienes se van sumando en el trayecto. En medio de unos de los silencios que le permiten a la murga comenzar otro ritmo, alguien grita "compañera Silvia Suppo", y se oye un gigante "¡presente!" con el que la saludamos y le damos un lugar al lado nuestro en cada marcha.
La Plaza nos espera, a unos pasos de la Recova. Esa que desde aquel viernes en el que nos abrigó de la lluvia, se convirtió en otra cosa, indefinible, pero que contuvo el germen de la manifestación espontánea ante el horror y la injusticia. Un micrófono colocado en el medio de la calle es el que permite escuchar a Marina y Andrés pidiendo justicia por su madre, mientras desde una pantalla podemos ver a Silvia que nos dice lo que vivió, podemos ver imágenes de la primera marcha, y el documento que construimos desde el Espacio intentando clarificar el estado de la causa, y exigiendo que sea elevada a la Justicia Federal. Luego habla Stella Maris Vallejos que junto a Anatilde Bugna pasaron junto a Silvia aquellos duros días de detención clandestina. Guillermó Munné, como abogado de la causa, nos recuerda que debemos seguir exigiendo que sea tratada en fuero federal, y agradece a todas y todos los que durante estos siete meses seguimos pidiendo Verdad y Justicia por Silvia Suppo.
Silvia está en la calle y pide Justicia a través de las pancartas, de las banderas, de las voces, de postales. Invitando a moverse de la comodidad y el adormecimiento, una de esas postales dice: "¿Qué estás haciendo por Silvia Suppo?" y nos tiende una mano, o muchas.
* Activista feminista. Integrante de Enredadera, grupo de mujeres y feministas en el Espacio Verdad y Justicia por Silvia Suppo.

domingo, 31 de octubre de 2010

En Paper Rafaela también saqué los "Trapitos al sol"

y se fueron enrrollados y en bici a las manos desprevenidas de la gente que caminaba por ahí.

La convocatoria era:


Se fueron muchos rollos de muuuchxs artistas! ¿alguien habrá leído mis poemas? ¡qué bueno es no tener respuesta a esa pregunta!




domingo, 17 de octubre de 2010

A propósito de la mirada.

Otro trabajo conjunto con Laura, amiga y compañera feminista y fotógrafa. Fue expuesto en el XXV Encuentro Nacional de Mujeres realizado en Paraná en octubre de este año, en la plaza Urquiza de esa ciudad. Nuestra idea fue mostrar de qué mandera las mujeres ejercemos el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, en las calles, en las casas y en las camas.

Primera persona… del plural.
¿Por qué sos feminista vos? La sola pregunta repetida hasta el cansancio desde que soy activista, es la razón suficiente para serlo. Parece una pedantería, una declaración dogmática y en el mejor de los casos, una estupidez. Lo que sigue es un intento por comunicar –explicar(me) que lo que (a)parece a veces es algo más que mera apariencia y apareo-apareamiento (el juego de palabras viene al caso, pero sigamos). Es que ser feminista, decirlo, irrumpe en el escenario político con una fuerza que, desde mi historia personal, era insospechada. Aludo a mi historia personal, porque es la que quiero contar y -aún más importante-, porque es la historia que -con innegables matices-, compartimos muchas mujeres y feministas. Es decir, apelo en primera persona, a la cuestión colectiva del ser mujer en primer lugar (condición biológica impuesta y supuesta) y en segundo lugar del ser feminista (posición política actual), porque desde lo personal, enmarca y refiere el camino que a duras penas y con grandes contradicciones pero con mayores convicciones asumí y elijo.
A los 18 años una tiene que decidir. Tuve que decidir. Decidí, a pesar de no tener al alcance de mi cabeza un discurso habilitador y contenedor de esa decisión. Decidí, a pesar de los ocultamientos, del dolor, de la duda. Decidí a pesar de mi propia muerte y con ella. Decidí que no quería ser madre en ese tiempo, con aquellas condiciones, pero más definitorio aún, decidí desde el deseo de no serlo, un deseo puesto en juego (aún en la medida de la urgencia) como convicción profunda y deliberada de que ser madre no formaba parte de mis planes, y no como mero capricho -como suele entenderse el deseo-. Decidí y contribuí, sin saberlo, con el trazado de la historia de mi posterior vida. La decisión me liberó y al mismo tiempo me condenó a una búsqueda sin tregua de decisiones similares en el silencio más absoluto. De a poco el silencio se me hizo grito, porque cuando el silencio se mide en años, acude a la garganta con una fuerza que no puede ser más que la de una fiera defendiendo la propia vida. Mientras transitaba mi silencio buscador, hallé otras voces que salían de gargantas y de cuerpos de mujeres que habitaban la calle, la plaza: un espacio impensado para mí, acostumbrada como estaba a la batalla de mi propia voz con las paredes mudas de mi cuarto.
Las voces de mujeres en palabras escritas en un volante entregado desde una mano anónima y solidaria (con una sonrisa en la boca) a mi propia mano aturdida. En ese simple gesto se levantó un telón: supe que no estaba sola. Y saberlo me hizo caminar durante un par de horas sin rumbo por la ciudad, con el hallazgo y la certeza que me regalaba, como guías. Esa mano anónima habló mi silencio. Mientras andaba, lloré silenciosamente la misma sonrisa de esa mano. Andando entendí que mi búsqueda era compartida. Entendí la importancia del discurso que contenía aquella mano, aquella voz, aquella sonrisa. Mi decisión tuvo referencias, pude darle sentido a la propia experiencia y comprendí cuántos silencios se habían transformado en voz. Desde ese momento fui y soy parte de esa historia tan personal y tan colectiva. Abortar nunca más sería una palabra negada. La acción había sido, la palabra daba sentido a esa acción.
Lo que aprendí de muchas mujeres y feministas es la fuerza que tiene el deseo y el no deseo de ser madre, y punto. Mi compromiso asumió la forma de la comunicación. Comunicar, visibilizar, ocupar la calle y la plaza fueron y son los modos elegidos y compartidos para mirarme y mirar desde el respeto por las propias decisiones.

A propósito de la mirada: ¿Tucumán, quiere mirar?
Instantáneas de un encuentro.

Así aprendieron estos hombres y mujeres que se puede mirar al otro, saber que es y que está y que es otro y así no chocar con él, ni pegarlo, ni pasarle encima, ni tropezarlo.
Supieron también que se puede mirar adentro del otro y ver lo que siente su corazón.
Porque no siempre el corazón se habla con las palabras que nacen los labios.
Muchas veces habla el corazón con la piel, con la mirada o con pasos se habla.
También aprendieron a mirar a quien mira mirándose, que son aquellos que se buscan a sí mismos en las miradas de otros.
Y supieron mirar a los otros que los miran mirar.
Y todas las miradas aprendieron los primeros hombres y mujeres. Y la más importante que aprendieron es la mirada que se mira a sí misma y se sabe y se conoce, la mirada que se mira a sí misma mirando y mirándose, que mira caminos y mira mañanas que no se han nacido todavía, caminos aún por andarse y madrugadas por parirse.

Extraído del cuento “La historia de las miradas” del libro Los otros cuentos. Relatos del Subcomandante Marcos.

Claro que siempre es la mirada, la mirada de una, contextualizada y anclada en y desde ese cúmulo de posibilidades que fuimos y que resulta de un conjunto de condiciones que nos hacen confluir en un momento y lugar dados. Las posibilidades se transforman en realidad. Esta vez, Tucumán. Claro que eso no es casual. Tucumán nos mira, pero nosotras -mujeres, lesbianas, travestis, feministas- la miramos también.  La mirada activa que trasciende los ojos, se mete por las manos, se extiende a los pies, y cubre las paredes. Manchamos con verde-violeta  esas paredes que nos dicen blancura cuando nos morimos por abortos clandestinos. Cuestionamos la belleza construida desde una-otra-mirada-no-nuestra que excluye y normaliza, a partir de la lucha de nuestros cuerpos que nos liberan.
Pero para mirar hay que aprender a hacerlo. ¿Tucumán quiere mirar? Hay una Tucumán que descubre el desborde de miradas que miran, que gritan, que cantan: los ojos están hechos para ver los cuerpos, las palabras, la vida de quienes saben que sus vidas valen, y que sus cuerpos no tienen precio. Y como siempre, la calle es la que nos encuentra. Allí le decimos basta a la ciudad patriarcal. Allí salimos como un mar embravecido a cuestionar todos los mandatos, pero sobre todo, el que nos dice que no podemos decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas. Venimos de todos los soles. Hacemos que nuestras miradas adquieran nuevos sentidos, porque se re-inventan con otras que se saben hermanas en la lucha.
La calle está en todos lados y nosotras en ella defendemos la alegría de las brujas, el ruido caótico del movimiento, los cuerpos desnudos de símbolos impuestos. Nuestra mirada se une al ritmo de la tierra, al cambio posible de la vida que respeta las otras vidas. 
Tucumán nos encuentra, nos mira, nos tiene que ver unidas diciendo: “somos amantes de la vida que decide sobre sí misma.”
Dahiana Belfiori
Activista feminista

Tucumán. Octubre 2009. XXIV Encuentro Nacional de Mujeres.